17 Cosas inútiles que todas las mujerzotas guardamos en nuestra bolsa

Pecamos de precavidas y tenemos de todo allí, ¿pero nos sirve estos “objetos” para algo?

1. Mentas de restaurante cubiertas del misterioso polvo de bolsa.
2. Mucho del misterioso polvo arriba mencionado.
3. Un empaque vacío de pañuelos desechables.
4. Seis recibos de compra que nunca tiraste.
5. Una tarjeta de presentación de alguien con quien tuviste una conversación de negocios muy interesante, y a quien nunca volverás a ver en tu vida.
6. Tu tarjeta de presentación de dos trabajos anteriores, aunque hayas cambiado de bolsas desde entonces.
7. Miles de moneditas.
8. Un cargador de celular que parece un mini vibrador (no sirve, de hecho llevas meses sin poderlo usar).
9. Un tampón con el empaque medio abierto.
10. Todos los pasadores que nunca has usado (por cierto, estos desaparecerán misteriosamente cuando necesites uno).
11. Una liga para el pelo (rota).
12. Un mini lipstick prácticamente vacío que debes de raspar contra tus labios porque te da demasiada flojera comprar otro.
13. Un kleenex que no sabes si está limpio y se salió de su empaque o si está sucio y lo aventaste en la bolsa por no encontrar un basurero.
14. Una cajita de chicles sin abrir y aplastada.
15. Una tarjeta de Starbucks que seguramente no tiene ni un peso.
16. Una diminuta prueba de crema artesanal para manos, porque juraste que serías el tipo de chica con las manos más suaves. Nunca te has comprado esa crema, ni has abierto esa prueba, que además está cubierta por el misterioso polvo.
17. Algo que parece basura para cualquier persona pero para ti representa miles de recuerdos felices. Fuiste a Paris hace cinco años y sigues guardando el ticket del metro, y lo guardarás para siempre junto con el boleto del cine de la segunda date que tuviste con tu novio o las últimas pastillas para la garganta que te dio tu abuela.

Tu bolsa puede ser un vehículo para llevar basura por todas partes, pero también sirve para atesorar memorias. ¿O no?