Cómo saber si tu hijo tiene depresión

Hemos visto últimamente como los niños a menor edad encuentran como solución a sus problemas, que en realidad no son tan graves, el suicidio, pero en muchas ocasiones los padres jamás se dan por enterados que está pasando con sus hijos y no se dan cuenta que están sufriendo de depresión. Muchas veces los padres no ven las señales porque creen que solo se trata de flojera, pereza, mal genio, etc., de los niños y a esto se le suma la incapacidad que tienen ellos de expresar con precisión que sienten, por esta razón una pronta detención de la depresión puede hacer la diferencia.

Por esta razón es tan importante el acompañamiento de los padres y para ellos también conocer cuáles son las señales de alerta, como ayudarlos y que hacer en estos casos de depresión. Aunque detectar los síntomas de la depresión en los niños es más difícil, porque ellos no los manifiestan igual que los adultos, es importante saber que la depresión infantil siempre genera cambios en el comportamiento, por lo que es importante prestar la suficiente atención para poder identificar las señales.

Primero y antes de hacer juicios apresurados, debes comenzar por pensar que todos los niños son diferentes y su forma de actuar y percibir la vida o los problemas es distinta, por esta razón debes conocerlo muy bien para de esta forma saber si estas son las señales indicadas para identificar si tu hijo sufre de depresión.

Presenta cambios en su forma de ser, pasan de estar alegres a tristes, de inseguros a seguros, de mal genio a buen humor, etc., también cambian sus hábitos normales, pueden comer mucho o menos, duermen más o menos, etc., también se ponen irritables con cualquier cosa y suelen llorar por todo o simplemente encerrarse y no querer hablar con nadie.

Pueden también causarse autoagresiones, tienen baja autoestima y se critican así mismos siempre así hagan las cosas bien, se culpan por todo lo que perciben como malo y bajan su rendimiento escolar con bajas calificaciones.

Se aburre y se cansa con facilidad, presta menos atención a las cosas y se ve con poca energía, puede que en ocasiones esté muy sensible y cualquier cosa que le molesta causa rabietas o pataletas.

Cuando escucha un cuento o una historia siempre inventa finales tristes, está agresivo con quienes le rodean, se queja constantemente de dolores tales como de cabeza o de estómago o se inventa enfermedades para evitar algunas situaciones, sufre una regresión, hablando como un bebé u orinándose en la cama, habla de suicidio o de escaparse de la casa.