Escuchar a los niños

A los niños pequeños les encanta hacer preguntas; ellos son naturalmente curiosos y quieren explorar el mundo. Harán preguntas sobre todas y cada una de las cosas, ya que su sed de conocimiento es extensa e impresionante.

Las preguntas de los niños a menudo revelan sus aspiraciones, esperanzas, sueños y deseos. Los adultos que son capaces de tomarse el tiempo para realmente “escuchar” lo que los niños pequeños tienen que decir y escuchar las preguntas que hacen, son testigos de la increíble visión, sabiduría y humor que tienen los niños.
Preguntas…preguntas.

Estas son el tipo de preguntas que comienzan a aparecer entre los dos y cuatro años de edad: “¿Qué?”, “¿Cuándo?”, “¿Quién?”, “¿Por qué?”, seguidas rápidamente por, “¿Cómo?” “¿Puedo tener?” y “¿Puedo ir?”

Los niños menores de cinco años también comienzan a:

● Reírse de los chistes y las situaciones absurdas que entienden, como “La vaca hace Muuuu” (un chiste que los hará morirse de risa).
● Darse cuenta de una reciente experiencia emocionante. Aunque los hechos pudieran no ser secuenciales, ellos ciertamente pondrán en evidencia las partes que consideran más importantes. Podría ser simplemente, dónde tuvieron que sentarse en el parque, lo que comieron de almuerzo, o que una catarina caminó por su lonchera. Los detalles pequeños pueden ser cruciales y el centro de atención a expensas de otros detalles más relevantes.

¿Por qué los niños hacen preguntas?

En el transcurso de un día, su hijo hará preguntas por muchas razones. Por ejemplo, para:

● Dar su punto de vista.
● Buscar información.
● Recordar eventos pasados.
● Predecir lo que podría pasar.
● Entender un evento/emoción/pensamiento, etc.
● Clasificar y discriminar.

El arte de la conversación

No hay duda de que los niños aprenden a escuchar si son escuchados por parte de adultos que muestran verdadero interés en lo que están diciendo.
Entonces, ¿sobre qué quieren realmente hablar los niños? Fundamentalmente, se trata de sintonizarnos con la perspectiva que su niño tiene sobre el mundo. Aún en los menores de dos años, se ha demostrado que una verdadera conversación funciona bien. Esto significa participar en la conversación y no sólo dispararle preguntas al niño. Sin este tipo de interacción genuina, la conversación se detendría.

Sin embargo, si los adultos hablan de sus propias experiencias y construyen sobre lo que el niño está diciendo, la conversación puede elevarse a un nuevo nivel.

¿Qué tan importante es la retroalimentación, tanto verbal como no verbal?

Pruebe esto: siéntese al lado de otro adulto y pídale que preste muy poca atención a lo que usted va a decirle en los próximos cinco minutos. A continuación, empiece a contarle a esta persona lo que ocurrió en el día más emocionante de su vida. Es probable que usted encuentre difícil mantener el entusiasmo o la determinación de seguir adelante por los próximos cinco minutos. Ahora bien, si como adultos necesitamos un poco de confianza y reconocimiento de lo que decimos, ¿cuánta más atención y apoyo constante podrían necesitar los niños para comunicar sus pensamientos e ideas (sobre todo en un momento en que solo están comenzando a desarrollar sus habilidades lingüísticas)?
O tal vez considere lo difícil que es conversar en otro idioma: el aprendizaje de otro idioma en la edad adulta es bastante difícil, y mantener una conversación en ese idioma nuevo, sin indicaciones útiles ni aliento, es casi imposible.

Temas de interés

Aquí están algunos temas interesantes de conversación para los menores de cinco años que pueden ayudar a conseguir una verdadera conversación:

● Personajes de programas de televisión o libros.
● Sus juguetes: los nombres que les tienen y cómo juegan con ellos.
● Personas especiales en sus vidas.
● Su cumpleaños.
● Cómo se sienten en diferentes tipos de climas y qué usan.
● Qué son capaces de hacer/lograr ahora en comparación con lo que eran capaces de hacer un año atrás.
● El lenguaje de la música.

Las actividades ricas en lenguaje en los primeros años de vida, son fundamentales y el valor de cantar canciones y hacer rimas infantiles nunca debe ser subestimado.
La música es una manera excelente de comunicarse con los niños. Pruebe tocar música con los niños y cree una conversación; es muy divertido y permite expresar nuestros más íntimos sentimientos cuando a muchas veces no encontramos las palabras para hacerlo. Los instrumentos hechos en casa son tan válidos como los reales: tapas de ollas, botellas de plástico y cucharas de madera o metal, pueden proporcionar una gran cantidad de sonidos musicales (y no hay una forma incorrecta de utilizarlos).
Usted puede incluso crear un juego de preguntas y respuestas a través de tambores. Por ejemplo, el niño toca “tap tap”; a continuación el adulto, “tap tap”, y así sucesivamente, con diferentes patrones de toques para ser copiados y respondidos. Rápidamente, los niños aprenden que pueden participar en una conversación de esta manera.