Smyth Club

Cadena, DJs y música para bailar hasta la madrugada, como se acostumbra en San Jerónimo.

Salvado el acceso, las fotos de diversos edificios neoyorquinos reciben al visitante de este nuevo club sureño, colindante con Plaza Escenaria. Traspasado el recibidor, ahora son imágenes de modelos, personajes y lugares las que decoran el espacio, donde la tecnología en audio y video es fundamental para generar un gran ambiente, puesto que su potencia está concebida para lugares más grandes que donde están instalados.

La música corre a cargo de varios DJs inmersos en la escena comercial del clubbing nacional, comandados por el experimentado César Absalón, alias El Bombero, quienes se instalan en el centro del club, donde está su cabina. La música programada a lo largo de la noche va desde hits de moda en inglés y español, hasta algunos oldies noventeros y ochenteros, muchos matshups, canciones nu disco programadas para subir el ánimo del público y mucho hip-hop y electrónica para redondear la velada.

Vale advertir que aquí no hay nada para comer, por lo que el hambre puede aplacarse con el jocho callejero, los tacos del vecino Califa o una rebanada de Pizza Amore. Tampoco tiene terraza para fumar, así que para hacerlo es necesario salir del lugar. Y para finalizar, dos indicaciones: la entrada se encuentra abajo de un supermercado, afuera de Plaza Escenaria, y los encargados del lugar buscan que el perfil de los asistentes esté por arriba de 25 años de edad.

La cadena de acceso al club, cuya capacidad es para unas 400 personas, está manejada por Fernanda, una guapa argentina con mucha onda, mejor conocida como La Generala. Aquí resulta obligado presentar la credencial del IFE para ingresar, además le ponen un sello a la clientela para mayor control.