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Cuando nuestra madre no es de cuento de hadas! “La relación con la madre es fundamental, es una fuente de nutrición, de aceptación y de amor incondicional”

¿Y cuando la relación con la madre no ha sido así?

Y cuando la madre es manipuladora, controladora, chantajea con el afecto, dinero, genera culpa, etc. ¿qué?

La madre es la que enseña acerca del amor incondicional, no se tiene que ser perfecto para ser amado por la madre.

Pero si la madre condiciona el amor, cuando no puede amar porque cree que algo está mal con uno, desde la apariencia física, la forma en la que el niño se comporta con los demás, ya sea porque le recuerda a alguien, o porque se siente avergonzada de alguna forma por el niño, claro, todo esto es una proyección que hace la madre de las cosas que no ha podido resolver en ella misma.

Pero de todas formas, el rechazo que puede ser explícito o más sutil, está presente a lo largo de la vida de muchos niños.

Para trabajar este tema, es importante no querer justificar las razones que tuvo la madre para actuar como actuó. Es muy usual que se sienta culpa al tocar el tema y que se tiene que justificar los motivos que la madre tuvo para rechazar, o maltratar física o psicológicamente.

Cuando se ve en retrospectiva lo que sucedió, se puede ver y volver a sentir el dolor, molestia, o enojo que ese rechazo de la madre causó porque siempre, ante los ojos de la madre, los actos del niño estaban equivocados.

Si se quiere llegar a soltar y perdonar, hay que ver lo que pasó, escribirlo, y hablarlo con un terapeuta.  Si decides escribirlo como un ejercicio, te recomiendo que lo hagas durante una semana, escribas en diferentes ocasiones donde te sentiste mal por lo que sucedió con tu madre, y si es necesario llorarlo, enojarse y por último soltarlo.

No por tu madre, sino porque mantenerlo en tu cuerpo te hace daño, tú eres quien lo sigue recordando y sintiendo nuevamente el rechazo. En algunos casos hay que repetir el ejercicio varias veces, ya que hay mucho dolor o enojo guardado durante mucho tiempo. Pero hacer este ejerció ayudará a soltar, y entonces poder perdonar, elegir perdonar, sanarte y recuperar esa energía que se gastaba en estar resentido.

Y cuando hay enojo, eso justifica muchas veces el que no se sea feliz; y se llega a pensar de manera silenciosa, y puede que nunca se diga en voz alta “Si me hubieran amado sería feliz”. Pero si no se está dispuesto a soltar y perdonar, no se podrá abrazar la verdadera felicidad.

“Si me hubieran amado sería feliz”

E

ste es solo un pequeño ejercicio que se puede hacer, que ayudará a contactar  las emociones y poderlas ir soltando.

El perdón es una elección, y solo se logra aceptando que hay dolor, rencor y que ya no puede seguir tomando la energía de tu vida.

Perdonar es recuperar tu poder sobre las cosas que te hicieran daño.

Te invito a que recuperes tu energía para crear una vida llena de creatividad y de alegría.

Hacerte responsable del dolor y resentimiento te permitirá vivir más libre y feliz, y dejarás de poner tu poder en alguien más.

“La felicidad se construye con cada elección”

Endora Sortibrán

Tel. 5580156788